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Defensa propia y psicología

Hablemos del aspecto psicológico de una colisión callejera. Debes diferenciar dos cosas. Debes darte cuenta, si tu pelea es el resultado de un conflicto doméstico habitual, o si te ataca un ladrón, asesino o bandido. Sus acciones fluirán dependiendo de estas circunstancias.

Si se trata de un conflicto doméstico habitual que ocurre en la calle (alguien te empujó a ti o a tu pierna, alteró el orden de la cola, etc.), no debes utilizar tus conocimientos y habilidades de lucha para dejar a tu oponente fuera de combate.

Por regla general, todos estos conflictos se producen por nimiedades, y en este caso hay que comportarse con normalidad, digamos con naturalidad. Cuando se produce este conflicto, nadie quiere luchar realmente, sino que simplemente se deshace de la energía negativa que se ha acumulado.

Aquellos que expresan duramente su reacción negativa no son peligrosos en la mayoría de los casos. Te amenazará, hará gestos expresivos, te agarrará con dedos de hierro pero no pasará nada más. Esto no es más que una pose que no contiene ninguna amenaza real. Sin embargo, hay excepciones en este caso también. Debe definir inmediatamente quién es peligroso y quién no.

Me gustaría precisar una cosa. Aunque las leyes y los principios de la lucha cuerpo a cuerpo son los mismos, una batalla deportiva en un gimnasio difiere mucho de la que se da en la calle. Si estás tranquilo cuando luchas en un gimnasio deportivo y no te preocupas por una lesión mortal, te pondrás muy nervioso cuando te encuentres con tu verdadero enemigo en la calle. No pelearás según las reglas (como lo haces en el gimnasio deportivo), necesitas actuar más rápido y cruelmente a veces para tu efectiva autodefensa.

El aspecto psicológico juega un papel muy importante en la pelea callejera. Debéis evitar que vuestro enemigo os ataque o tomar la delantera sobre él. Por lo tanto, no os aconsejo bajo ningún concepto que no empecéis a pelear si veis que podéis evitarlo.

Si no podéis hacerlo y sabéis que seréis atacados inevitablemente, debéis actuar con rapidez, dureza y ser los primeros en atacar. Muchas cosas dependen de quién empiece la batalla primero. Esta es la principal distinción de una pelea callejera. Cuando entrenas en el gimnasio deportivo, no es importante en absoluto quién atacará primero. Ambos luchadores están listos para atacar y defenderse.

No es lo mismo en la pelea callejera. Los oponentes raramente se paran en ciertas posiciones (como en el gimnasio deportivo) y se sitúan a una distancia cercana bastante a menudo. En otras palabras, están en la zona de golpeo del otro. Por lo tanto, una persona que comienza su ataque primero tiene una gran ventaja. El ataque aquí significa sólo la acción más dura y fuerte y no los gestos expresivos en el conflicto doméstico habitual.

Siempre me siento incómodo cuando me veo obligado a entrar en un conflicto de este tipo. Cuando veo a una persona parada frente a mí y que me ofende, me siento avergonzado por este conflicto que ocurrió. Esta persona no puede ser peligrosa para mí, está completamente indefensa.

Sé que puedo ponerlo fuera de combate en un momento, pero mi conciencia no me permite hacerlo. Como vemos, tales choques que ocurren en las tiendas, el transporte público, las calles, etc. no son la lucha en sí misma, sino un conflicto cotidiano.

La verdadera lucha ocurre cuando tu enemigo o enemigos están seguros de su superioridad sobre ti. Por ejemplo, puede ser ventaja numérica, ventaja de fuerza o ventaja de armamento.

Así que os recomiendo encarecidamente que intentéis evitar la lucha callejera a cualquier precio. Si veis que estáis a punto de ser atacados, debéis actuar con mayor rapidez y dureza. Siempre debéis recordar que si vuestro enemigo está ansioso por luchar con vosotros, está seguro de su superioridad. Si está solo y no es demasiado fuerte o alto, pero aún así quiere luchar, lo más probable es que esté armado con el arma o instruido en algún arte marcial.

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